Historia e historias de la IA: el Golem: la primera idea de vida artificial
- josejotxe
- 10 dic 2025
- 9 Min. de lectura
(Serie Historia e historias de la IA)
En las noches frías del gueto de Praga, la niebla se deslizaba entre las calles empedradas como un ser vivo. Los habitantes contaban que, cuando el peligro acechaba, una figura enorme recorría silenciosa los callejones. No respiraba, no hablaba, no dormía. Caminaba siguiendo órdenes estrictas, inscritas en su interior como un mandato absoluto.
Era el Golem, la criatura de barro que despertaba mediante palabras sagradas.

Mucho antes de que existieran robots, algoritmos o circuitos, la humanidad soñó —y temió— la posibilidad de crear vida artificial. Y ningún mito representa este deseo con tanta fuerza como el Golem.
Este capítulo de Historia e historias de la IA nos lleva al origen más profundo de la idea de “crear inteligencia”, mucho antes de que la tecnología existiera siquiera como concepto.
¿Qué es un Golem y por qué inaugura esta serie?
El Golem es una figura mítica de la tradición judía: un ser creado a partir de barro o arcilla, animado por un conjunto de letras hebreas que actúan como “código vital”. un ser creado a partir de barro, animado mediante letras hebreas y destinado a obedecer sin cuestionar. Su fuerza no reside solo en la leyenda, sino en lo que representa: la idea de crear vida artificial antes de que existiera la ciencia moderna.
El Golem no piensa. No interpreta. Solo ejecuta las órdenes que recibe.
Por eso inaugura esta serie. Porque en él encontramos, siglos antes de la computación, los elementos esenciales de la inteligencia artificial tal como la entendemos hoy:
una entidad construida,
dotada de instrucciones,
capaz de actuar por su cuenta,
pero sin verdadera comprensión del mundo.
Cada vez que hablamos del "problema del control" en IA, del cumplimiento literal de órdenes o de sistemas que funcionan sin entender sus consecuencias, en realidad estamos repitiendo una inquietud tan vieja como este mito.
En el Golem está el origen de una pregunta que nos acompaña hasta hoy:¿qué ocurre cuando creamos algo que puede actuar, pero no comprender?

Orígenes del mito: Praga, Siglo XVI
Aunque la palabra Golem aparece en textos mucho más antiguos —incluido el Talmud, donde se usa para describir algo “incompleto”, “sin forma”, “en bruto”—, la versión que ha perdurado hasta nuestros días nace en la Praga del siglo XVI.
El protagonista de esta historia es el Maharal de Praga, Judah Loew ben Bezalel, uno de los líderes espirituales más respetados de la Europa judía. La leyenda cuenta que, ante las amenazas y persecuciones que sufría su comunidad, el Maharal decidió crear un protector: una figura de barro modelada a orillas del río Moldava.
El proceso combinaba ritual, simbolismo y un profundo conocimiento de la tradición mística:
La arcilla representaba el origen de la humanidad.
Las oraciones actuaban como un canal para la vida.
Las letras hebreas funcionaban como la clave de activación.
Cuando el rabino colocó en su boca un pergamino con el Shem —el Nombre Sagrado—, o escribió en su frente la palabra “emet” (verdad), el cuerpo de barro despertó. Y con él, la esperanza de que la comunidad estaría protegida.
Pero también nació un dilema: un ser capaz de actuar sin comprender puede convertirse en un peligro. Según el mito, cuando el Golem empezó a comportarse de forma impredecible, el Maharal lo desactivó borrando una letra:“emet” (verdad) → “met” (muerte).
En un solo gesto, el protector volvió a ser arcilla.
Esta escena, transmitida durante siglos, resume un tema que hoy sigue vigente en el mundo de la IA: crear algo poderoso es fácil; controlarlo es lo difícil.

Cómo se “creaba” un Golem: el primer algoritmo mítico
Más allá de la leyenda, la creación del Golem sigue un proceso sorprendentemente estructurado, casi técnico, que recuerda a la lógica de un programa. El mito describe pasos claros, reglas estrictas y un mecanismo de activación y apagado. No habla de magia gratuita: habla de instrucciones.
A continuación, el proceso tradicional tal como aparece en los relatos místicos:
1. La materia prima: arcilla del río Moldava
El cuerpo del Golem se modelaba con barro húmedo. Simbolizaba lo inacabado: una forma sin alma, lista para recibir propósito. El símbolo perfecto de un “sistema en blanco”.
2. Las letras hebreas: el “código fuente”
La vida del Golem depende de las letras hebreas inscritas sobre él:
En unas versiones, se escribe “emet” (אמת) —verdad— en su frente.
En otras, se coloca en su boca un pergamino con el Shem, el Nombre Sagrado.
Las letras funcionan como un algoritmo ritual: la combinación correcta activa el sistema; la alteración mínima lo apaga.
3. La animación: inicialización del sistema
Durante oraciones y cánticos específicos, las letras adquieren poder. La figura comienza a moverse. No tiene voz, ni criterio propio. Solo fuerza, resistencia y obediencia.
Un Golem recién activado es como un proceso recién iniciado: funciona exactamente según sus instrucciones… y nada más.
4. La obediencia literal: ejecución del programa
El Golem no interpreta. No distingue matices. No cuestiona la intención del rabino.
Realiza exactamente lo ordenado, incluso cuando la orden, fuera de contexto, pueda resultar absurda o peligrosa. Es la esencia del agente sin comprensión, el arquetipo de la automatización rígida.
5. La desactivación: borrar una letra
La manera de “apagarlo” es elegante y contundente:
emet → met Basta borrar la primera letra para transformar “verdad” en “muerte”. El programa termina. La criatura cae. El barro vuelve a ser barro.
En los relatos donde se usa el Shem, retirar el pergamino equivale a un “shutdown” inmediato.
Un algoritmo antiguo para un problema moderno
Visto desde el presente:
El cuerpo de barro es la infraestructura.
Las letras hebreas son el código.
Los rituales son la inicialización.
La obediencia literal es la ejecución sin semántica.
Borrar una letra es el botón de apagado.
Es, en esencia, el primer relato de la historia humana que describe:
la creación de una entidad artificial,
el uso de instrucciones para guiar su comportamiento,
y los riesgos de un agente poderoso sin capacidad de interpretación.
Es el primer “algoritmo mítico”.

El Golem como metáfora temprana de la IA
A pesar de su origen legendario, el Golem es una de las metáforas más precisas y antiguas sobre los dilemas que acompañan a la inteligencia artificial. No porque piense —no lo hace—, sino porque encarna el concepto fundamental de un agente artificial poderoso, obediente y sin comprensión del mundo.
Muchos de los problemas que hoy debatimos en IA ya estaban, en esencia, presentes en este mito del siglo XVI:
1. Obediencia literal: la ejecución sin entendimiento
El Golem cumple exactamente lo que se le ordena. No interpreta; ejecuta.
Esto es idéntico al comportamiento de:
autómatas históricos,
algoritmos deterministas,
sistemas de reglas rígidas,
robots industriales,
modelos que optimizan una función sin entender su propósito.
Un Golem no sabe por qué hace algo. Solo sabe que debe hacerlo.
2. El problema del control
El Maharal crea una entidad más fuerte que él… pero menos inteligente. Cuando el Golem empieza a actuar de forma inesperada, el rabino debe intervenir para detenerlo.
En IA, este problema aparece como:
control problem,
alignment,
“¿cómo aseguro que siga mis intenciones, no mis órdenes?”
La historia del Golem ya planteaba esta tensión siglos antes de la teoría computacional.
3. El riesgo de las órdenes ambiguas
Una instrucción mal formulada puede llevar a consecuencias imprevistas. La criatura no distingue contexto, ironía, intención ni límites sociales.
Es la raíz de:
los errores de objetivos,
las órdenes mal interpretadas,
la optimización ciega que causa daño colateral.
Un Golem sigue el qué, no el por qué.
4. El temor a lo que creamos
Desde el Golem hasta Frankenstein, HAL 9000 o cualquier robot rebelde en la cultura popular, la historia humana contiene un miedo persistente:
¿Qué ocurre si lo que creamos deja de obedecernos?
Ese temor no es tecnológico. Es psicológico, filosófico y universal.
El Golem representa uno de los primeros intentos humanos de imaginar una fuerza artificial sin juicio, un precursor simbólico de los dilemas éticos de la IA.

Variantes y evolución del mito
Aunque la versión más conocida es la del Golem de Praga, el mito aparece en múltiples formas a lo largo de la tradición judía y ha evolucionado de manera sorprendente a través de la literatura occidental. Cada variante añade matices sobre qué significa crear vida artificial y qué temores despierta.
1. Golems que trabajan sin descanso
En ciertas versiones, el Golem no es un guardián, sino un trabajador incansable. Realiza tareas agrícolas, carga peso o ejecuta labores peligrosas sin pausa ni fatiga.
Es la imagen primitiva del robot industrial: fuerza bruta sin criterio.
2. Golems imperfectos que nunca llegan a ser humanos
Algunas historias describen golems que intentan aprender, pero fracasan. Pueden moverse y obedecer, pero nunca hablan, nunca expresan emociones, nunca alcanzan la comprensión humana.
Son máquinas que imitan la vida, pero sin llegar a ser parte de ella.
3. Golems que crecen sin control
Hay relatos en los que el Golem aumenta de tamaño con cada tarea, hasta que amenaza con destruir el entorno. Un símbolo de la creación que supera al creador y exige ser detenida.
Metáfora clara de los riesgos de escalado que hoy se discuten en IA avanzada.
4. Golems incapaces de distinguir intención de mandato
Si al Golem se le ordena traer agua, puede inundar una casa. Si se le pide proteger, puede eliminar amenazas imaginarias.
Su literalidad absoluta anticipa uno de los problemas clásicos de la automatización: el cumplimiento perfecto de una instrucción mal formulada.
Herederos del Golem en la literatura moderna
El impacto de este mito es enorme. Muchos relatos posteriores son reinterpretaciones, conscientes o no, del mismo arquetipo:
• Frankenstein (Mary Shelley, 1818)
Una criatura creada artificialmente que busca identidad, enfrenta rechazo y se rebela. Es el Golem llevado al romanticismo y a la ciencia.
• Los autómatas del siglo XIX
Narraciones de seres mecánicos que actúan sin alma: muñecos, cabezas parlantes, brazos mecánicos…Ecos directos del Golem en un contexto más tecnológico.
• La palabra “robot” (Čapek, 1920)
En R.U.R., los robots son trabajadores creados artificialmente para servir… y que finalmente se rebelan. El paralelismo con el Golem es evidente: fuerza sin alma → riesgo de descontrol.
• La ciencia ficción del siglo XX
Desde Asimov hasta Terminator, pasando por HAL 9000, Blade Runner o Ex Machina: todas estas obras exploran variaciones del mismo dilema que inauguró el Golem.

El Golem como arquetipo universal
Cada cultura que toca esta historia la adapta, pero la esencia permanece:
una criatura creada por manos humanas,
obediente pero peligrosa,
poderosa pero incompleta,
y siempre vinculada a la pregunta sobre los límites de la creación.
El Golem es más que un mito. Es un patrón narrativo que ha acompañado a cada etapa del desarrollo tecnológico.
El Golem en la era moderna
Aunque nació como un mito del siglo XVI, el Golem sigue presente —y sorprendentemente vivo— en el imaginario contemporáneo. Su figura aparece una y otra vez en debates sobre tecnología, ética y creación artificial. No porque sea un robot en sentido técnico, sino porque representa un arquetipo que nunca hemos dejado de explorar: la idea de fabricar una entidad que actúa sin comprender.
Hoy, el Golem resuena en diferentes ámbitos:
literatura fantástica,
videojuegos,
cine,
cómics,
investigación sobre ética de la IA,
debates sobre autonomía y control.
En tecnología aparece como metáfora del agente autónomo sin comprensión semántica, muy similar a los algoritmos rígidos previos a los LLM.
Es un recordatorio cultural de que:
“Crear no implica comprender. Y controlar no siempre es mantener el control.”

Conclusión
El Golem es el primer capítulo perfecto de Historia e historias de la IA.Porque antes de máquinas, ingeniería o algoritmos, ya teníamos la idea: ¿podemos crear algo que actúe por nosotros?¿qué pasa cuando una creación no entiende la intención detrás de la orden?¿qué responsabilidad tiene el creador?
Hoy, mientras trabajamos con agentes, robots o modelos de IA cada vez más avanzados, el Golem sigue enviándonos un mensaje desde el pasado:
Crear vida artificial es posible. Comprenderla, guiarla y limitarla…esa es la parte difícil.

📚🎬 Lecturas y películas recomendadas
📘 “El Golem” – Gustav Meyrink (1915)
Una novela imprescindible para entender la dimensión moderna del mito.Ambientada en el gueto de Praga, combina misticismo, atmósfera inquietante y simbolismo psicológico. No describe un Golem físico, sino su presencia difusa e inquietante en la vida cotidiana. Una lectura perfecta para profundizar en la figura y en su influencia cultural.
📘 “Frankenstein” – Mary Shelley (1818)
El heredero más directo del arquetipo: la criatura creada artificialmente cuya existencia plantea dilemas éticos, morales y de responsabilidad. El puente entre mito y ciencia.
🎬 Películas recomendadas
🎬 “Der Golem, wie er in die Welt kam” (1920)
La adaptación cinematográfica más famosa de la leyenda, dirigida por Paul Wegener. Una obra icónica del expresionismo alemán: sombras, rituales, barro y poder sin control. El Golem convertido en cine de culto.
🎬 “El estudiante de Praga” (1913/1926)
Aunque no aparece un Golem literal, comparte el espíritu del doble artificial, la pérdida de control y el reflejo animado, temas muy cercanos al mito.
🎬 “Frankenstein” (1931) – James Whale
No es un Golem, pero es, en esencia, la misma pregunta en clave moderna: ¿qué ocurre cuando damos vida a lo que no puede comprendernos? Fundamental como paralelo narrativo.
🎬 “Blade Runner” (1982)
Los replicantes son el Golem del siglo XX: creados por humanos, obedientes… hasta que ya no lo son. Una metáfora contemporánea de lo artificial sin alma plenamente alineada con los dilemas del mito.
🎬 “Ex Machina” (2014)
Versión moderna del conflicto creador–criatura. Más psicológica que física, mantiene la tensión esencial del mito: crear algo más fuerte y más inteligente, y perder control sobre él.





















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